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La zona oscura

Hace años, después de sufrir un aparatoso accidente, un amigo permaneció varios días en coma. Cuando despertó, pasó varios meses en rehabilitación hasta que su existencia volvió, poco a poco, a la normalidad.

Nunca hablábamos del tema: era tabú. Como si el mero hecho de recordarlo supusiera un drama; lógico si pensamos en la trágica experiencia por la que había pasado. A todos nos sucedería lo mismo en mayor o menor medida, cada persona tiene un grado de resiliencia. O dicho de otra forma, capacidad de adaptación frente a una situación adversa. Un tema muy interesante que, tal vez, diseccionaremos más adelante...


Sin embargo, hoy, nos centraremos en la esa zona oscura por la que paseó mi compañero.  El otro día rompió el hielo y me contó su vivencia... ¡Me quedé muerta! Sin previo aviso, me soltó:

–Fue tan rápido como una ráfaga de viento. Pero estuve en el otro lado…

–Pero… ¿qué dices? –pregunté escéptica.

–A alguien tenía que contárselo... –me miró con ojos triste y comprendí que debía escucharlo. No oírlo como quien oye sonidos ambiguos, sino escuchar todas y cada una de las palabras que me revelara.

–Adelante, cuéntame lo que quieras… te escucho –dije de corazón.

–Verás, en los minutos que estuve clínicamente muerto, no vi nada de nada.

Abrí los ojos como platos.

»Sí. No me mires con cara de chiflada. Me vi rodeado de batas verdes y, de repente, se hizo el frío…, la oscuridad.

–¿Y ya está? –indiqué algo perturbada.

–Por desgracia, sí. No vi ni túneles ni luces blancas ni siluetas difuminadas ni al gran hacedor del Universo. Tampoco escuché cánticos celestes o sonido diabólicos... Te lo juro. No vi ni sentí una mierda. Nada tía, nada –comentó encogiéndose de hombros. Un segundo más tarde, añadió—: Cuando me reanimaron tuve arcadas; me estaban desentubando. Después, vislumbré las mismas batas verdes y etcétera… –Su mirada se perdió en el reguero interminable de hormigas que pululaban por el césped.

–Tranquilo no sigas. Te veo afligido –comenté asiendo su mano a la par que agregaba—: Otro día me cuentas el resto. ¿Qué te parece?

–Poco más puedo decir... ¿No lo entiendes? No hay nada más. Te mueres y punto.

–Anda, recordemos cosas más agradables, ¿vale? –insinué para cambiar de tema. Pero él siguió erre que erre con la mirada extraviada en el afanoso ir y venir de esos insectos eurosociales que tan a gusto trabajaban. Y su lengua, como si el mismísimo Leopoldo Mª Panero le hubiera poseído, siguió hablando...

–Fue como si la vida se hubiera parado en un determinado instante y hubiera regresado minutos después. El fundió en negro de un film noir en el que ha salido el cartel de The end. El interruptor que se apaga y no vuelve a generar electricidad. El androide cuyo programa se asfixia por el capricho del amo o por una avería fatal. ¡Leche! Morí sin remedio y sin perdón… ¡Aghgggggh! –soltó con cara de asco. Inmediato, chafó con todas sus fuerzas a los formícidos que bailaban al ritmo del chachachá por sus pies, y exclamo—: ¡Puta vida!


Su rostro se frunció, y el mío, también. Pero, por suerte, ahí quedó la cosa. Me estaban entrando verdaderos escalofríos. No puedo negar mis creencias. Ni voy a misa ni rezo…  empero, creo en algo superior; llámese Dios o como más os agrade. Y tengo fe: a menudo me repito que existe algo después de la muerte terrena. Quizá, por este motivo, su secreto me afectó bastante. Deseaba que me contara algo especial, necesitaba ese halo de esperanza para seguir creyendo en lo intangible.


La vida después de la muerte es un pensamiento recurrente entre los mortales sean o no devotos. Algo que no podemos obviar y que nos persigue desde el inicio de la Humanidad. Pongamos por ejemplo la civilización egipcia donde cuidaban más los detalles de El más allá que los tangibles. En la actualidad, bien mirado, la esencia del culto a los muertos no ha variado demasiado. Los diferentes dogmas que cohabitan en nuestro mundo siguen teniendo una devoción especial y espiritual por los seres queridos que fallecen y no volvemos a ver jamás. Por lo menos, no en esta vida y en este planeta que hemos llamado Tierra.

No cuentan los muertos arrojados al Dios-Río Ganges, donde los hindúes igual se bañan que lavan los platos. Tampoco hablamos de los cuerpos sin vida que aparecen en cualquier parte del Globo Terráqueo fruto de homicidios perniciosos. O de la Granja de cadáveres del complejo de Investigación Antropológica de Tennessee. Si apartamos algunas situaciones determinadas, como estos ejemplos, descubrimos que todas las religiones, de uno u otro modo, veneran a sus antepasados de forma extraordinaria.

Por eso no es de extrañar que existan creencias, mayormente pseudocientíficas, que buscan testimonios alentadores sobre la vida después de la vida. ¿Por qué? Porque son muchas las personas que tras pasar por una muerte clínica, una fase comatosa o a una resucitación cardiaca, contemplan o perciben algo similar a túneles largos, luces blancas, universos paralelos, abrazos de allegados fallecidos o al mismísimo Caronte llevándote al Hades después del Judicium Divinum donde se pesan los actos piadosos y maléficos de cada hombre. Y un largo etcétera...


Al margen de estas evidencias, poco ortodoxas, he encontrado diversas pruebas médicas que hablan de las experiencias cercanas a la muerte o ECM, de algunos pacientes. El doctor en Psiquiatría y licenciado en Filosofía Raymond Moody es un experto en el tema. Entre sus numerosos estudios científicos, destaca el realizado a más de un centenar de afectados por diferentes estadios ECM.

Humildemente, como la mujer pacata y mística que soy, tras hojear abundante documentación sobre dicha temática he percibido algo un tanto sospechoso... Veo demasiada casualidad que los paraísos y/o personajes omnipotentes visualizados por los afectados adopten las formas del credo que profesan. ¡Ojo! No me río de nadie. En alguna ocasión he sentido fenómenos paranormales en mis carnes. Es solo una apreciación.

Sin olvidar que algunos pacientes afectados por ECM tuvieron vivencias aterradoras, el patrón general asociado a dichos enfermos es placentero y sigue unas pautas concretas que podemos resumir en el siguiente listado:

1.                  Lo primero que sienten es la percepción de salir fuera de su cuerpo y ver lo que les rodea a modo de viaje astral. Incluso escuchan la hora de su fallecimiento.

2.          A continuación, tras caminar por un túnel, algunos afectados por ECM experimentan ascensiones celestes. (Esto me recuerda el serial The Leftovers).

3.                  Sucesivo, visualizan la silueta de una figura luminosa; acompañada o no por música. (Me pregunto si será un ángel, arcángel o el mismísimo y todopoderoso Señor del Cielo y la Tierra).

4.                  Un instante más tarde, la sensación de paz se acrecienta y desaparece todo tipo de dolor: físico y psíquico.

5.                  Durante este período aparecen las primeras visiones de personas fallecidas que agasajan al recién llegado. 

6.                Poco después, la silueta resplandeciente entabla una conversación telepática con el advenedizo. (En este apartado es donde he descubierto más testimonios sobre el cambio de formas del Creador y El Paraíso. Ambos se modelan según el credo que profesa el paciente aquejado por ECM).

7.                  De inmediato, este ser superior revisa la existencia del individuo.

8.                  A posteriori, evalúa su ética y costumbres a modo del Judicium Divinum.



9.                  Entonces, el afectado por ECM encuentra una especie de obstáculo que no le deja proseguir por ese camino de perfección, y recuerda que todavía sigue vivo.

10.               Consecutivo, le sobreviene una aversión a la hipotética resurrección terrenal. No obstante, comienza a sentirse vivo en un plano diferente a ese mundo feliz en el que ha vivido por unos instantes cuasi perfectos. Y, de repente, el Edén Celestial desaparece.

11.               Justo entonces, abre los ojos y ve la realidad que le rodea. Siente miedo a contar su vivencia extrasensorial. Miedo a no ser creído.

12.               Paralelamente a este estupor, desaparece el miedo a la Dama de la Hoz reconvertida en el ángel redentor que les llevará a un plano superior.

13.               Tras la rehabilitación necesaria, los afectados por ECM regresan a su rutina cotidiana. Desde ese instante, tanto su vida como sus valores personales, mejoran.

Estas confusas investigaciones se explican desde cuatro vertientes:

1.                  Espiritual
2.                  Psicoanalítica.
3.                  Fisiológica
4.                  Telepática.

Y aquí lo dejo, amigos, el tema da para tanto que de seguir investigando podría escribir más de una novela. ¿Quién sabe? Opinad vosotros mismos…

©Anna Genovés
11/05/2017

Ilustraciones tomadas de la red: El Bosco y Gustave Doré

Vida después de la Vida: Nuevas Fronteras. Dr. Raymond Moody





Nick Cave and the Bad Seeds - 'Jesus Alone'


La zona oscura

by on 18:18:00
La zona oscura Hace años, después de sufrir un aparatoso accidente, un amigo permaneció varios días en coma. Cuando despertó, ...



Chicfy: la startup femenina

El sábado me pasó algo realmente divertido. Me reuní con unas amigas que hacía muchísimo tiempo que no veía, y, una de ellas, no paraba de mirar el móvil como una posesa...

–¿Qué haces? Tanto mirar al móvil. Parece que estés en plena subasta de una obra de arte –dije un poco molesta.

–Anna no te enfades. Casi aciertas –contestó ella.

La miramos con cara de gilipollas y, ella, rectificó:

–Estoy en Chicfy –soltó tan tranquila.

–¿En dónde…? –preguntó otra de las colegas.

Mi amiga se puso a tararear la canción de ese anuncio en el que la chavala acaba moviendo el cucu como si fuera una gallinita. Nos reímos a mandíbula suelta.

Pero, una, ya talludita y bastante a su bola, no tenía ni idea de qué hablaba. Así que volví a preguntar:

–Vale… (ejem, ejem…)  –carraspeé y añadí—: He visto ese anuncio tan, tan… –no me salía la palabra adecuada. Ella me ayudó.

–Tan freak. ¿A que ibas a decir eso? –me soltó ni corta ni perezosa.

–Bueno. Yo no quería ser tan directa. No es que sea freak... Es simplemente –moví la cabeza varias veces y agregué—: Moderno. Eso es. Es un anuncio muy, pero que muy actual. Pero desconozco qué promociona.

–Ropita –comentó una camarada.

–Trapitos para chicas –añadió la otra.

–Al tajo. Vamos a ver, ¿qué es eso de Chicfy? –insinué con descaro.

–Chicfy es el mayor mercadillo de ropa de segunda mano de toda España. ¿Ya te has quedado tranquila? –soltó de sopetón la imputada.

–OK –dije.

–¡Chicas! –prosiguió la colega que chicfeaba—. Es de lo más guay. Estaba en una especie de subasta en la que una vendedora estaba bajando el precio de un vestidito de lo más chulo. De firma y a precio de ganga.

Ahí quedó el asunto. No obstante, cuando llegué a casa no pude remediar entrar en Internet y buscar Chicfy en Google. ¡No veáis todo lo que encontré!



Chichfy es una startup fundada a inicios de 2013 que se ha convertido en una de las plataformas de compra/venta de ropa de segunda mano más famosas del comercio nacional. Su peculiaridad: destinada solo a productos femeninos. Sí, ya que las féminas estamos discriminadas en muchos lugares y por muchos motivos, es justo que nosotras hagamos lo mismo en algunos ámbitos: Chicfy es solo es para chicas. En parte, de ahí el nombre. Aunque coloquialmente el adjetivo chic signifique ni más ni menos que guapi.  Etimológicamente tiene varias connotaciones:

Chic (adjetivo)
1.                     Que es elegante, distinguido y sigue la moda. "Traje chic; una mujer muy chic; la sociedad chic".
2.                     Nombre masculino. Elegancia acompañada de buen gusto y gracia. "No es guapo, pero tiene chic".



Está dualidad de ese nombre tan pegadizo ha ayudado mucho a la gran repercusión de la red. En la actualidad, Chicfy es el mercadillo virtual de compra/venta de ropa de segunda mano más grande de España. Al poco de fundarse, Chicfy, se proclamaba ganadora del Campus de Emprendedores de SeedRocket de Barcelona.

Chicfy actúa de forma sincrónica con una aplicación para la web y otra para el móvil, y funciona en paralelo como red social y tienda virtual. A día de hoy, la empresa está formada por un equipo de catorce personas. Sus fundadores son Nono Ruiz y Laura Muñoz. Una pareja que fue al programa Atrapa un Millón de Antena 3 y ganó 175.000€. Pasado el tiempo, invirtieron las ganancias en esta idea.

¿Os preguntaréis cómo funciona? Sencillo. Mediante una app fácil de manejar que puedes bajarte de App Store de forma gratuita. Tiene un efecto wow no por su exterior sino por lo que reside en ella. La mayoría de interesadas son usuarias de otras redes; sobre todo de Instagram. Se conocen, se siguen y comparten imágenes. En Chicfy hacen lo mismo. Pero además, intercambian entre ellas la ropa que nos les agrada o que ya no usan y todas salen beneficiadas.

Las consumidoras de Chicfy intercambian mediante chats abiertos sus explicaciones, deseos, necesidades, gustos, invitaciones… como si estuvieran en un mercadillo, solo que en este caso es un mercadillo virtual. ¿Y qué sucede en los emporios? Disputas y acuerdos: comercio. Pero de manera femínea, y, principalmente, divertida; no se puede insultar, denigrar, expresarse con vulgaridad, poner verde a la vecina de al lado... Todo muy chic. Para más inri, el spot publicitario de 2016 ha sido un trending topic en Twitter varias veces. Los secretos del mismo: el lenguaje y contenido visual, la música y el boom en las redes sociales.

1.                     Un lenguaje atrevido: “Hazme una rebajita” o “claro que sí, guapi”.
2.                     La música estilo reggaetón es pegadiza y salerosa.
3.                     El baile del twerking es otro elemento que resulta muy audaz.
4.                     Usar las redes sociales como megáfono es súper efectivo. 


En resumidas cuentas, que Chicfy tiene todos los elementos claves para triunfar. ¿Le habrá salido un mini competidor a Don Amancio en su venta virtual por España? Y es que en Chicfy te lo ponen muy fácil… Envíos solo por Correos o mensajería NACEX. La confidencialidad es absoluta. Haces el paquete con amor y feminidad. Algo imprescindible: ser detallista cuando envuelves los artículos que envías. Te sientes tan satisfecha como una niña pequeña a la que acaban de regalarle una caja de bombones. Nadie te tachará de ñoña si pones pegatinas de corazones, flores, una chuche de regalo… ¡Es guay!



Estos pequeños/grandes detalles hicieron que en 2016 Chicfy  tuviera más de 6 millones de usuarias, publicase casi 2 millones de prendas, vendiera cerca de 500.000 y recibiera más de 47 millones de visitas. Sin lugar a dudas, Chicfy es una empresa emergente.

Lo que os acabo de contar es un popurrí que he sacado leyendo diferentes artículos sobre Chicfy, pero, como dice el refrán: «Para ser cocinero, antes, tienes que ser fraile». ¿Qué he hecho? Hacerme un armario.

No pretendo lucrarme, solo recuperar parte de lo que en otro tiempo gasté. Pero me consta que hay quienes tienen un verdadero ChicfyPotosí. Por ejemplo, en Chicfy he visto artículos en venta un 100, 200, 300 y hasta un 400% más caros que en otras Webs. Está claro que si lo que pretendes es ganar dinero, no puedes vender barato porque la empresa se queda el 20%, más IVA, de las ventas. Pero, en algunos casos el porcentaje que aplican las vendedoras es un exceso. Ahora como aquel, si a la compradora no le importa, es su problema.

Esta especie de red comercial deja los asuntos muy claritos desde el principio; si no entiendes algo existen toda clase de ayudas: tutoriales, mails contestados con afecto, blog y un largo etcétera… en el que entraría el simpático mensaje que recibes cuando alguien cliquea uno de tus artículos con un like: «¡Esto es bueno! Tus prendas están gustando. A ……… le encanta uno de tus artículos. ¡Truco! Baja el 10% o más y las chicas a las que les haya gustado recibirán una notificación». Y sigue: «Pon a la venta prendas parecidas». Como este detalle/reclamo, TODO. En realidad, cuando Chicfy promulga: «Chicfy es el paraíso donde las chicas compran y venden moda». Tienen mucha la razón.

Añadiré que Chicfy, pese a concebirse para jovencitas, está llena de maduritas; es impensable que las jóvenes se pirren por marcas súper caras, y no me refiero a Desigual & CIA, sino a las intocables para bolsillos de la clase media. Pues,  señores y señoras, en Chicfy, triunfan. De igual modo, algunas sellers aprovechan cualquier situación para hacer el agosto… ¿Qué diría Bimba Bosé, que en RIP, si viera que sus diseños son de los más cotizados? En fin, unas matures se beneficiarán a tutiplén y otras, como yo, ¿por qué no? Se sentirán activas en ese mercado laboral que las desestima y redirige a la exclusión social, únicamente, por la edad.

¿Qué queréis que os diga? Es frustrante romperte la cabeza para escribir algo medianamente potable y no ganar ni un puto euro. Piensas, seré una escribidora muy cutre. Sin embargo, cuando haces promociones gratuitas, ¡mira tú! Venga la descarga. O cuando ves hackeadas todas las novelas que has publicado, permutan tus cavilaciones... Algo no cuadra. No seré tan pedorra escribiendo. A lo mejor hasta me plagian y yo sin tocar pelo, como se dice vulgarmente. 

En Chicfy, no es que haya ganado nada económicamente hablando, pero he recuperado parte de lo invertido en ropa hace tiempo. Todo un aliciente. Quizá cambie de hobbitrabajo.

¡Ah! Casi se me olvida. Si te gusta algo de mi armario, no tienes el por qué suscribirte a Chicfy puedes entrar por Facebook. Más facilidades, imposible. ¡Me voy a chicfear un rato!


Os invito a echar un vistazo a mi armario boutique de Chicfy: TheFlapperGirl

©Anna Genovés

19/02/2017

Anuncio Chicfy 2016 - "Chic para mí"






Esta casa es una ruina

Quienes me conocéis sabéis que no me agrada airear mi vida privada. Con todo, siempre hay excepciones.

Vivo en una finca antigua con mi esposo discapacitado con enfermedades cardiorrespiratorias diversas... ¿Cómo estaríais si tuvierais la casa llena de filtraciones de agua y nadie os hiciera caso?

Imagino que jodidos, como yo. Las imágenes hablan por sí solas; parece el renacimiento de las caras de Belmez. Sin embargo, voy a contaros una poco la historia…



Compañías de seguros implicadas:

Anteriormente, el seguro del Hogar y el comunitario era de GENERALI. A fecha de hoy, la comunidad mantiene el mismo seguro y, nosotros, tenemos el seguro del hogar en GÉNESIS. Ambas me parecen inhumanas: UNA ESTAFA. 

¡Ojo! Parece que quieran cooperar después de ver que el asunto está en manos de Internet.


Antecedentes:

Hace años la vecina del piso superior bajó a nuestra casa hecha un manojo de nervios porque tenía unas manchas de humedad enormes en su vivienda.


Nosotros, por aquel entonces, no teníamos ningún problema, pero entre el seguro comunitario y el de la comunidad de vecinos, la señora se hizo las reparaciones que fueron necesarias e impermeabilizó exterior/interior de las habitaciones en mal estado.

La primavera pasada, nos sucedió lo mismo a nosotros y llamamos al seguro. La vecina de arriba dijo que nunca había tenido ningún problema de filtraciones y la evaluación del perito dictaminó que el conflicto era por los ventanales y la bomba de aire acondicionado de nuestro piso. Con mi esposo enfermo, recién salido del hospital, estábamos para poco.



Por cuenta propia arreglamos los posibles huecos del AC y las ventanas. Más tarde, cambiamos de compañía de seguros. Después, yo misma impermeabilicé las paredes, puse alguna fotografía en las redes.

Con nuestros parches, todo se mantuvo en buen estado, provisionalmente. Pero el mes de diciembre, tras las lluvias torrenciales, entró agua en casa y aparecieron unas manchas enormes en tres de las habitaciones. Algo que se ha agravado muchísimo con el nuevo temporal que sufrimos.



Llevamos desde antes de Navidad con visitas de peritos, operarios de mantenimiento, llamadas telefónicas y un largo y desagradable etcétera...

El caso es que anoche entraba agua por el dormitorio; todos se lavan las manos como Poncio Pilatos. Ambos peritos –subcontratados, seguramente de los que se venden por un puñado de dólares—, alegan causas externas: problemas de fisuras en la fachada y las bajantes, ningún peligro por nuestra parte.


GENERALI no me ha devuelto la llamada que les hice hace 10 días para dictaminar la resolución que adoptaban. Y GÉNESIS, ¿qué queréis que os diga? La descoordinación es absoluta y se niegan a realizar ningún trabajo si GENERALI no ejecuta el suyo. Les importa una mierda cómo estemos.

Las personas, mayormente, somos hipócritas y malintencionadas. Debe ser algo innato en el ser humano. Solo me queda DENUNCIAR. No sé cómo, pero lo haré.

Lo peor de todo es que sigue lloviendo a mares. Tengo miedo de lo que pueda suceder y no me gusta nada el mundo que veo.



Un consejo:

Los edificios recogen la experiencia de sus habitantes: alegrías y tristezas. Y, al igual que los cuerpos, se corrompen.

Nunca os compréis una vivienda antigua a no ser que esté completamente rehabilitada. Demasiadas historias, demasiadas muertes...

¡Ah! Y desconfiar de quienes os reciban con una sonrisa forzada o un cake al estilo Wisteria Lane. Son los peores: brujas o demontres.


©Anna Genovés
20/01/2017




Los tentáculos del Black Friday

Todos sabemos que el Black Friday es una tradición americana que consistía en una bajada de precios en los principales comercios durante el último viernes de noviembre. Celebración que coincide con el Día de Acción de Gracias y abre las puertas a las compras navideñas.

Pero… ¿desde cuándo se vitorea y cuáles son sus orígenes? Es algo que prácticamente desconocemos. Al respecto, existen diversas teorías:

·    Dicen que es una tradición derivada de los pequeños comercios que andaban todo el año en números rojos y esperaban al Día de Acción de Gracias para recuperarse de la bancarrota. El despilfarro de las compras navideñas obraba el milagro de la recuperación económica. Las ventas, como mínimo, se duplicaban.

·     Hay quien piensa que sus raíces se remontan al 19 de noviembre de 1975. Fecha en la que el New York Times acuñó la palabra negro para referirse al caos neoyorkino de circulación en esa época del año, debido a las rebajas posteriores al Día de Acción de Gracias.

·    Otra historia la liga a la cabalgata del Día de Acción de Gracias de Nueva York patrocinado por los grandes almacenes Macy’s. En 1924, su propietario, Fred Lazarus Jr. impulsó las primeras grandes rebajas en dicho día.

·      Hay quien piensa que deriva de la crisis económica del 24 de septiembre de 1869. Un viernes en el que los financieros de Wall Street no consiguieron los beneficios esperados y el mercado entró en bancarrota. Por eso se le llamó viernes negro.

·     Diferentes teorías lo atan a la época del esclavismo. Pero, en realidad, estas carecen de un fundamento específico claro.



Sea como fuere, es obvio que su procedencia es neoyorkina. De la gran manzana, pasó a otras ciudades de USA. Años más tarde, se unió a esta celebración, México; donde se ha convertido en una de las fiestas más notorias del país, porque cualquier mercancía se vende a precio de ganga. Con el tiempo, se aunaron el resto de países americanos. De ahí saltó a Occidente…

En la actualidad, difícil es el país que, con mayor o menor repercusión, no lo celebre. El Black Friday ha extendido sus tentáculos por todo el mundo, y, cada año, se le unen más comercios. No solo lo celebran los grandes almacenes, sino que el mediano y pequeño empresario, se ha sumada a la festividad por el mero hecho de hacer un poco de caja. El Black Friday se ha convertido en una especie de rebajas anticipadas de las compras navideñas.

Por otro lado, las plataformas digitales, encabezadas por el gigante Amazon, suelen celebrar un Black Friday todos los meses del año. Un día especial en el que las compras impulsivas pueden incrementar las ventas hasta un 100% o más de lo habitual.
                              
En España, el Black Friday, ha tenido una acogida absoluta. Son muchas las personas que se lanzan a la calle a buscar esa prenda exclusiva y barata en estas fechas tan señaladas.

En algunos casos, el acontecimiento se sale completamente de madre y los compradores compulsivos pueden llegar incluso a las manos. Desde luego, es mejor ir con la lista de compra hecha de antemano y no dejarte arrastrar por los caprichos. De lo contrario, podemos acabar con un agujero enorme en nuestra cuenta bancaria.

Amigos… ¡A disfrutar del Black Friday!

©Anna Genovés
24/11/2016

 Confesiones de una compradora compulsiva. Un film de 2008 completo, en Español